Evaluación formativa. Haciéndonos conscientes de lo aprendido.

 





Evaluación formativa. Haciéndonos conscientes de lo aprendido. 

Hay muchas formas de evaluar, según sea nuestro objetivo podemos indagar sobre conocimientos, promover la asociación de esos conocimientos, problematizar los conocimientos y reflexionar sobre los conocimientos. Podemos plantear evaluaciones con diferentes grados de complejidad desde sencillos cuestionarios de repetición de contenidos a espacios de metacognición. Podemos plantear evaluaciones de diagnóstico, formativas, continuas y sumativas. Podemos hacer evaluaciones al final del proceso, antes de él o durante el proceso de aprendizaje.

Pero, ¿cuál de estos modelos elegir?..... 

Hoy los nuevos paradigmas de educación nos interpelan, nos empujan, nos motivan a ajustarnos a nuevos modelos educativos. Modelos en los que el aprendizaje es una construcción cooperativa, un proceso compartido donde el estudiante es el actor principal. 

En este contexto, la evaluación cobra un rol relevante, diferente. Fomentar la reflexión de las competencias aprendidas, lograr que el estudiante sea consciente del propio aprendizaje es nuestra meta actual. Sin embargo, lograrlo plantea nuevos desafíos como docentes. Animarnos a construir con los estudiantes los criterios de evaluación es todo un cambio de paradigma. Fomentar habilidades de autorregulación, generar espacios para que los estudiantes encuentren sus propias evidencias de las competencias aprendidas significa soltar métodos muy arraigados. Para lograr estos cambios debemos tener en cuenta el diseño de los instrumentos de evaluación. Estos deben definir claramente los resultados de aprendizaje, las competencias a lograr. 

Los nuevos métodos de aprendizaje tales como la resolución de problemas, de proyectos, aulas invertidas, cambio de roles, la evaluación por desempeño y el aprendizaje adaptativo permiten crear formas, instrumentos y herramientas de evaluación que se orientan más a la concientización del propio aprendizaje. La evaluación formativa es un proceso que acompaña el aprendizaje, es aplicado tanto a los estudiantes como al profesor ya que tiene definidas metas compartidas, permite obtener evidencias de aprendizaje para poder tomar decisiones oportunas. Para ello es importante definir y compartir con los estudiantes las metas, los resultados de aprendizaje e ir evaluando durante el proceso donde están los estudiantes respecto a estos resultados. 

En este nuevo modelo de evaluar el fin no es solo la asignación de un valor al estudiante. Nuestro objetivo es que el estudiante siga formándose aún en la instancia evaluativa, para ello la retroalimentación constituye una herramienta fundamental. En la retroalimentación valoramos los logros y destacamos los aciertos e indicamos las metas aún no logradas. El propósito de la retroalimentación es brindar información de desempeño en relación a las metas de aprendizaje, intenta mejorar el aprendizaje re orientando las acciones para lograr los objetivos, produce una alineación de las acciones con los resultados. Permite incluso re diseñar el proceso de enseñanza adaptándolo a las diferentes situaciones. 

Haber aprendido estos conceptos de evaluación formativa y retroalimentación me han permitido aplicarlos en mi rol como docente. Poder diseñar instrumentos con consignas auténticas bien orientados y alineados a los resultados de aprendizaje esperados y haber incorporado el hábito de entregar retroalimentaciones ha enriquecido mis propuestas de enseñanza. La utilización de plataformas digitales de enseñanza facilita la retroalimentación y crea un espacio de diálogo permanente con los estudiantes. 


Para aprender más puedes acceder al siguiente video de la Profesora Haydée Nalvarte Quinteros 




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